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Reclamaciones en Cárcel de Cali

Cárcel Villahermosa en Cali Foto: AFP, ARCHIVO
En cárcel de Cali hay que pagar para estar a salvo del covid-19. Son casi 600 contagios en prisión. Internos y familias cuentan que deben pagar por un sitio seguro.

A fines de mayo, la cárcel del Distrito Judicial de Cali, Villahermosa, figuraba a salvo del virus que atraviesa el mundo. Pero los rumores se volvieron miedo el 29 de ese mes, cuando un suboficial de prisiones dio positivo en la prueba de coronavirus. Como un fantasma, la noticia provocó escalofríos entre los más de 5.300 habitantes de esa cárcel, construida hace 62 años y adecuada para unas 2.000 personas. En menos de 10 días, el contagio llegó a 598 personas.

En las afueras, las mujeres reclaman y lloran. Adentro, los privados de la libertad deben pagar por un litro de alcohol unos 50.000 pesos; unos minutos de celular a 10.000 pesos, los desinfectantes escasean y un lugar ‘seguro’ puede estar en 3 millones de pesos. No todos son negocios nuevos, pero sí aumentan los precios.

En Villahermosa no eran pocos los presos que se referían al coronavirus como un ‘cuento chino’ hasta mayo pasado. “¿Dónde están los enfermos y los muertos? Nadie los conoce”, recuerda uno de los internos que decía uno de esos jefes que manejan el ‘orden’ en los patios.

Pero empezaron a circular noticias sobre dramas por el contagio en cárceles como la de Villavicencio y Tumaco. La Secretaría de Salud en Cali se contactó con el Instituto Nacional Penitenciario (Inpec), que dispuso un acuartelamiento del personal de custodia y prohibió las visitas.

El personero de Cali, Harold Andrés Cortés Laverde, dice que ese procedimiento funcionaba porque se estaba terminando mayo y no había casos, pero que estos eran una posibilidad debido al hacinamiento predominante en todas las cárceles colombianas.
En Villahermosa se había pasado por una falsa alarma cuando se supo que una empleada de salud pública tenía un contagio en su familia. Su prueba salió negativa. De todos modos, con la Alcaldía se acordó un tamizaje masivo.

Sin embargo, el 29 de mayo llegó el positivo para un suboficial del Inpec. En la semana siguiente, cuando comenzaba junio, a través de la Personería se confirmaban 12 internos, cuatro guardas y tres auxiliares de policía con el virus.Desde el miércoles 3 de junio, cuando sonó la noticia, en las afueras de Villahermosa no han dejado de arremolinarse grupos de madres, esposas, hijas o parientes. Piden que pongan una lista donde se citen los nombres y el estado de los contagiados.

La Fundación Internacional Movimiento Cárceles al Desnudo sostiene que se presentó un abandono del Gobierno Nacional y que hay solicitudes de intervención sanitaria desde el 26 de mayo. Un comunicado dice que se reportaron privados de la libertad con gripe, dolor de cabeza y fiebre. “Estas personas se encuentran tiradas en el piso, sin recibir atención médica y solo les toman la temperatura corporal, sin ninguna mediación”.

Los enfermos dicen que el dolor de huesos es como de paliza y los ojos duelen hasta lo más profundo del alma.

El 7 de junio se confirmaba que el director de Villahermosa, el mayor Édgar Iván Pérez, estaba contagiado. Lo mismo un guardián que era un apoyo logístico y de servicios en la oficina. Ese día se confirmaron 109 casos, entre ellos 99 internos, 3 funcionarios de cuerpo de custodia y 7 auxiliares.

El 10 de junio Eleázar Giraldo, de 44 años, detenido por una condena de cinco años y cuatro meses por tráfico de estupefacientes, no soportaba la tos, el dolor de cabeza y fue llevado del patio 4 a un centro de salud. En menos de tres días el paciente no soportó ese virus que dispara la fiebre, la tos y el ahogo.

Esa muerte provocó más angustia y aumentó la llegada de mujeres que clamaban para que se pusiera una lista de los pacientes.

Fuente: El tiempo

Autor Foto: El Tiempo

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